NO ESTOY SEGURA DEL TÍTULO


Pero es importante destacar que se basa en el hecho que los amigos verdaderos están en las malas, y no tanto en las buenas, hay una línea tan delgada que distingue la verdadera amistad y cariño de lo que es socialmente aceptado.
Un amigo es quien cuando estas en el hospital, te llega a ver, te pregunta como estas, comparte tu dolor, tus lágrimas, te regaña ante la imprudencia, no es amigo el que te lleva rosas y ni siquiera sabe cómo estas, o el que te manda un mensaje sin pensar en tus sentimientos, no hay frontera, ni camino largo por recorrer con tal de llegar donde un amigo que lo necesita a uno, bien dice el dicho en la cárcel y el hospital se conocen a los amigos, yo he perdido muchos supuestas amistades que mientras departíamos, estudiábamos o salíamos éramos casi hermanas, hoy no somos ni conocidas, tengo un padecimiento que hizo que se alejaran de mí, ojo que no tengo nada contagioso, ni nada que con compartir un abrazo hiciera que se enfermaran, a veces justifico esta razón con el hecho que quizás no les hubiera gustado verme morir porque ella sufrirían ante mi partida, pero la verdad no es esa, y yo la conozco es lo que le pasa a la mayoría.
Pero así existieron muchas personas que me acompañaron en mi peor momento, y pese yo tenía vergüenza que me vieran mal, les sonreía y les decía que iba estar bien, perdí la cuenta de tanta gente que me visito en el hospital, tengo recuerdo vagos de las lagrimas de haberles dicho todo estará bien, y yo ya me quería ir de ilegal para el cielo, y me deporto san pedro, porque aún no he cumplido mi misión.
Esto lo escribo porque hoy he acudido al auxilio de una gran persona, de un gran corazón, no es mi amiga de toda la vida nos conocemos desde hace menos de un año pero es lo suficiente para darme cuenta que es transparente y que no tiene malicia, ella es tal cual es, sin máscaras, ella no está bien tuvo que ir a un procedimiento medico quirúrgico de emergencia, me avisaron pero me era imposible ir al hospital, además le dieron de alta casi al día siguiente, la verdad me causaba incertidumbre no saber que le había pasado, saque mis propias conclusiones, así q cuando salió del hospital hable con la madre y me dijo que tenía que pagar una enfermera, pues yo soy residente 6 en nefrología, a estas alturas de la vida se cómo cambiar apósitos, y curación de una operación, solo le dije ya vamos a ver a la sra con lo que podemos ayudar.
En la hemodiálisis averigüe como hacer la asepsia, los cambios de apósitos, y la enfermera hasta me puso material estéril para que pudiera realizar el procedimiento, en la tarde le avise a mi amiga que llegaría y si se animaba que yo la curara pues, lo iba hacer, ella ya estaba desesperada porque pensaba que si no llegaba a cierta hora ya no iba a llegar, quizás es porque la he dejado bajada u olvidad en compromisos vánales, pero este era importante no era su cumpleaños, ni su salud y lo único que quería no es que la consintieran sino que alguien le dijera que todo iba estar bien.
Al principio pensé que me iba a dar la obseso compulsión con la limpieza, o alguna de mis locuras, pero pensé en todas las veces que a mí la enfermeras me habían arrancado con toda la fuerza el esparadrapo y me habían arrancado la piel, ella estaba nerviosa yo también pero bueno le voy hacer huevo pensé porque ella no se tiene que dar cuenta y debo decirle que no sea llorona y que todo va estar bien, y que no me ande con cosas.
Cuando le vi la cicatriz me di cuenta, de la experiencia que le generan a uno esas marcas médicas, que se gana de las perdidas, de las derrotas, que en alguien considerada tan superficial le había quedado esa marca en el alma, le pregunte si la había llegado a ver alguna de sus amigas y solo me dijo no hemos hablado bien, ya no insiste porque solo sé que yo llegue después que me habían practicado exámenes de sangre que había caminado debajo del sol, que no se lo estaba sacando, pero yo me sentía bien de estar ahí, de escucharla, de atenderla, de ser prudente y no regañarla porque no era solo su culpa, en donde me contaba su procedimiento quirúrgico como la muerte anunciada…
Me dio risa, pero después recordé lo que Ernesto vive repitiendo no puedo esperar que los demás vivan y piensen como yo, mucho menos sobre el dolor.
Me quería contar hasta el último detalle, yo me le adelantaba y le terminaba contestando la pregunta que surgía a cada detalle, y como sabía yo era la otra pregunta, cuando alguien que uno quiere tiene algo, lee sobre ese padecimiento, los cuidados, en fin todo lo que se pueda para trasmitir la información.
Ella decía que se iba a desmayar cuando le quitara el apósito, y no dejaba de preguntar como estaba, que tenía, que como era, así que para que me dejara trabajar, le dije pues si quiere le tomo una foto y la pongo en Facebook. Se me quedo viendo y me dice no Pita olvídelo…
Le ayude a irse a la sala nuevamente, mi mama casi la carga, quizás pensó en el hecho que podía ser yo la que necesitaba ayuda, lo único que yo siempre tuve quien me cargara, nunca falto quien me ayudara, hasta quien me bañara, compartí con ella un rato más, y sé que siente sola, aburrida, como un pajarito encerrado en una jaula, prometo venir el domingo para cambiarte los apósitos le dije, ella me sonrió, con los ojos tristes, pero me lleve de ahí un abrazo de su alma, la tranquilidad y ella se sentía bien porque dice que nadie la trato con amor como yo cuando la cure, lo hice por las miles de veces que una enfermera me jalo la piel, no me aviso cuando me hecho el alcohol, o no me dijo respire para meterme las agujas, bien dicen: No hagas a otros lo que no quieres que te hagan!

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